miércoles, 17 de junio de 2009

El adiós al hombre de las mil voces



El espectaculo de luto

El polémico actor y humorista de 46 años, falleció luego de permanecer internado a causa de un cáncer de hígado.

Definir a Fernando Gabriel Peña Mendizábal no resulta fácil. Actor, conductor de radio y televisión, escritor, dramaturgo, guionista, dueño de una voz prodigiosa, blogger, ex tripulante de aviación comercial, zagas, idealista, inteligente, acido, boca sucia, pero al mismo tiempo simpático y escandaloso.

Su fallecimiento abrió hoy todos los informativos de la tarde en Argentina. Peña había sido internado de urgencia ayer en la clínica Fleming, donde era acompañado por sus seres queridos. Él había confesado semanas atrás que padecía un cáncer de hígado, sin embargo, opto por filmar las sesiones de quimioterapia para realizar un documental. Se esperaba que pudiera recuperarse, pero en esta oportunidad, su enfermedad fue más fuerte.

Nació en Montevideo el 31 de enero de 1963, y de muy pequeño viajó a Argentina, donde se nacionalizó. Su padre conocido como "Pepe" Peña, fue un comentarista polémico que discutía sobre fútbol. Su madre según sus declaraciones era “insoportable”, y fue el eje de varias de sus obras. Su hermano menor, músico, reside en Estados Unidos.

Peña tuvo varios empleos antes de llegar a ser actor, pero el de comisario de a bordo en American Airlines le abrió las puertas al mundo de la radio. Él interpretaba la voz de una anciana que decía incoherencias por el altavoz del avión para entretener a los pasajeros, y un inesperado día, el periodista Lalo Mir, quien viajaba frecuentemente en esta aerolínea, quedó encantado por el personaje. Luego de un tiempo de escucharlo, sin saber que en realidad se trataba de un hombre, quiso conocer al creador, que era Fernando Peña y lo llevo consigo a trabajar en la radio.
Sus programas se destacaron año tras año por su don de interpretar a más de veinte personajes que dialogaban entre sí, y que tenían diferentes visiones sobre el mundo.

Fernando fue protagonista de grandes polémicas a causa de sus declaraciones, que generaron desde amores hasta odio, pero nunca indiferencia. En varias ocasiones, y por distintos temas que el locutor profundizo en el aire, fue cuestionada su emisión, a la que siempre respondió de la misma forma, aclarando que a través del humor y la sátira se puede llegar a contar o hablar de actos horribles.

De esta manera, fue cobrando voz y vida pública. Su primer escalón fue la radio, y más tarde el teatro y la televisión. Sus seguidores, cada vez más numerosos, fueron los oídos de este peculiar locutor, ya que con los años les logro compartir el humor, pero también su dolor y la enfermedad. Él confesó públicamente sin ningún tipo de timidez su homosexualidad y ser portador de VIH (virus de inmunodeficiencia humana), por lo que le fue negada la visa a los Estados Unidos.

Años atrás, sufrió varios tropezones al enterarse de sus posibilidades de morir, ya que padecía un linfoma en el riñón y fue sometido a quimioterapia. Sin embargo reflexiono sobre el suceso: “Hay que detenerse y darle importancia a todo. Cuando sos consciente de la muerte es cuando realmente honrás la vida”, declaró Peña en una entrevista para un blog llamado el Cuervolopez, sin demostrar ningún tipo de temor hacia la muerte- para continuar: “Hay que estar listo porque si te morís de golpe no tenés tiempo para una declaración. Por eso quiero dejar algo hecho, y digno”. Contradictoriamente, sin poder verificarlo, nos dejo mucho más que ese “algo” que tanto anhelaba.

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